La cicatriz se forma como parte de la respuesta inmune natural del cuerpo, no porque algo salió mal.
Mito 2: “Solo la padecen las personas de entornos pobres o rurales”
Esta idea errónea conlleva un fuerte estigma social. Algunas personas creen que la cicatriz es un signo de pobreza, mala higiene o falta de acceso a la atención médica moderna.
La verdad:
La vacuna BCG formó parte, y sigue formando parte, de los programas nacionales de inmunización en muchos países, independientemente del nivel de ingresos. Millones de niños de todas las clases sociales la recibieron, especialmente en regiones donde la tuberculosis estuvo muy extendida.
Tener una cicatriz no dice nada sobre los antecedentes, la educación ni el estatus social de una persona. Refleja una política de salud pública, no circunstancias personales.
Mito 3: “Si no tienes la cicatriz, no te vacunaron”
Muchas personas comparan los brazos de amigos o familiares y asumen que la presencia o ausencia de la cicatriz prueba si alguien fue vacunado.
La verdad:
No todas las personas que reciben la vacuna BCG desarrollan una cicatriz visible. Algunas personas sanan con poca o ninguna marca. En otras, la cicatriz puede haber disminuido considerablemente con el tiempo.
La ausencia de una cicatriz no significa automáticamente que una persona nunca haya sido vacunada, así como tener una cicatriz no indica una inmunidad más fuerte o más débil.
Cicatriz de la vacuna contra la viruela: imágenes, causas y más
Mito 4: “La cicatriz significa que tu sistema inmunitario está débil o dañado”
Otro temor es que la cicatriz sea una señal de un daño a largo plazo al sistema inmunológico o de una vulnerabilidad continua a las enfermedades.
La verdad:
La cicatriz de la BCG no es un signo de debilidad inmunitaria. De hecho, representa una reacción inmunitaria normal a la vacuna. El cuerpo reconoce las bacterias debilitadas presentes en la vacuna y genera una respuesta localizada, que puede dejar una pequeña marca.
En muchos casos, la vacuna se ha asociado con un entrenamiento inmunitario positivo, especialmente en las primeras etapas de la vida. La cicatriz en sí no tiene efectos negativos sobre la salud.
Mito 5: “Es peligroso o algo que debería eliminarse”
Algunas personas se sienten cohibidas por la cicatriz y les preocupa que pueda ser peligrosa, anormal o algo que requiera tratamiento médico.
La verdad:
La cicatriz de la vacuna BCG es inofensiva. No crece, no se extiende ni se convierte en un problema médico. No hay ninguna razón médica para eliminarla, a menos que se opte por hacerlo por razones estéticas.
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