A solo horas de la boda de mi hijo, sorprendí a mi esposo teniendo una aventura apasionada con su prometida. Iba a enfrentarlos de inmediato, pero mi hijo me detuvo y reveló pruebas que lo cambiaron todo. Lo que ocurrió en el altar destruyó reputaciones, terminó un matrimonio y sacó a la luz décadas de mentiras ocultas.

Negó con la cabeza.
—Ya lo sé. Y es peor de lo que imaginas.

¿Peor? ¿Cómo podía ser peor que ver a mi esposo y a la futura esposa de mi hijo besándose como amantes?

—Mateo —susurré—, ¿a qué te refieres?

Tragó saliva.
—He estado reuniendo pruebas durante semanas. Papá y Camila… llevan meses viéndose. Hoteles. Cenas. Transferencias de dinero. Todo.

Retrocedí, mareada.
—¿Transferencias de dinero?

Apretó la mandíbula.
—Papá ha estado vaciando tus ahorros para el retiro. Falsificó tu firma. Y Camila ha estado robando en el despacho jurídico donde trabaja. Los dos son criminales, mamá.

El mundo me dio vueltas. Esto no era solo una infidelidad. Era una conspiración completa.

—¿Por qué no me lo dijiste antes? —susurré.

—Porque necesitaba pruebas —respondió—. No solo para nosotros… sino para todos. Quería que la verdad los destruyera a ellos, no a nosotros.

Mi hijo —mi Mateo tranquilo y noble— parecía de pronto mucho mayor que sus veintitrés años. Endurecido. Decidido.

—¿Y ahora? —pregunté.

—Ahora —dijo— necesito que confíes en mí.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.