En el taxi, miré por la ventana.
Y por primera vez en muchos años, me permití soltar. Las lágrimas fluían silenciosamente, como lluvia. No había histeria. Había devastación.
6. Números
En casa, encendí la computadora. Abrí el archivo que llevaba automáticamente, como un libro de contabilidad de mi vida. Fechas. Cantidades. Citas.
Doce años.
El número en la parte inferior de la pantalla estaba inmóvil. Veintidós millones.
Lo miré fijamente durante un buen rato. No era solo una suma. Eran mis treinta y seis vacaciones perdidas. Mi apartamento que ya no existe. Mis decisiones pospuestas. Mi vida vivida "para después".
Cerré el archivo. Y por primera vez en mucho tiempo, no sentí culpa.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
