María presionó con más fuerza, pero Benjamin la despidió, con la voz quebrada por la presión. Trabajo, reuniones, expectativas de inversores, se aferraba a todo como a un salvavidas. Le ordenó que saliera de la oficina.
María se marchó con el corazón roto y la ira mezclados en el pecho. Regresó a la habitación de Jason y recogió al niño, que se estaba debilitando. «Si tu padre no puede luchar», susurró, «yo lo haré».
Planeaba investigar más al día siguiente. Pero la urgencia la carcomía. Necesitaba más pruebas, algo innegable. Al pasar junto a la oficina vacía de Benjamin, la tentación venció al miedo.
Dentro de su oficina, encontró una carpeta con la etiqueta «Planificación patrimonial». Dentro había documentos inquietantes. El testamento establecía que si Benjamin moría o quedaba incapacitado, Marcus obtendría la tutela y el control de la empresa.
María fotografió cada página. No se trataba de una tragedia médica. Era una adquisición. Apartó todo justo cuando se acercaron voces. Se escondió debajo del escritorio, respirando con dificultad.

Marcus sugirió retrasar una próxima auditoría. Benjamin se resistió, alegando el procedimiento habitual. Marcus lo presionó sutilmente, haciendo referencia al estrés, la condición de Jason y la tensión emocional de Benjamin, presentándose como alguien que lo apoyaba.
Benjamin confesó que el deterioro de Jason lo asustaba. Repitió la explicación de Sterling sobre el trauma. Marcus lo tranquilizó con suavidad, dirigiendo la conversación y alejando a Benjamin de preguntas que pudieran revelar la verdad.
Después de que se fueron, Maria salió arrastrándose, conmocionada. Ahora comprendía claramente el motivo de Marcus. Recuperar el control requería la vulnerabilidad de Benjamin, el deterioro de Jason y la apariencia de una desgracia médica.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
