Pero Thomas ya no sentía ira, solo una serena satisfacción por haber demostrado que la inteligencia, la paciencia y la integridad siempre vencen a la arrogancia y los prejuicios. Dos años después, la Fundación Santoelinina se había convertido en una referencia nacional en la lucha contra la discriminación y la inclusión social. Más de 500 niños se habían beneficiado de programas educativos, 2000 familias habían recibido asesoramiento jurídico gratuito y ocho nuevos restaurantes escuela funcionaban en diferentes estados. Thomas aparecía regularmente en los medios de comunicación, ya no como el camarero humillado, sino como el brillante estratega que había cambiado por completo el paradigma de cómo combatir las injusticias corporativas.
Su oficina de auditoría se convirtió en la pesadilla de los empresarios prejuiciosos de todo el país. Durante una entrevista en la televisión nacional, el presentador le preguntó: “Señor Santos, ¿qué le diría a las personas que están pasando por situaciones de discriminación similares a la suya?” Thomas sonriendo ajustándose el traje que ahora le quedaba como un guante. Que la diferencia entre la venganza y la justicia es simple. La venganza destruye, la justicia construye. Maning intentó destruirme, pero acabó enseñándome que podía ser mucho más grande de lo que él jamás imaginó.
La mejor venganza había sido exactamente lo que su madre siempre le había dicho, convertir el dolor en construcción. Maningó destrozó a Thomas, pero solo lo forjó en algo más fuerte. Y ahora cada niño ayudado por la fundación era una nueva victoria sobre todos los hombres del mundo.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
