Cuando mi abuelo entró después de que di a luz, sus primeras palabras fueron: “Querida, ¿no te bastaron los 250.000 que te enviaba cada mes?”

Al salir al aire frío, me di cuenta de que volvía a respirar libremente.

Este no era el final que imaginé al convertirme en madre,
pero quizás era el comienzo de algo mejor.

Una nueva vida.
Un nuevo capítulo.
Una fuerza que nunca supe que poseía.

Y ahí es donde haré una pausa, por ahora.

Si estuvieras en mi lugar, ¿qué harías?
¿Perdonarías a Mark... o te marcharías para siempre?
De verdad quiero saber qué piensas.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.