Cuando mi vecino tocó a mi puerta a las 5 de la mañana y me dijo con urgencia: «No vayas a trabajar hoy, solo confía en mí», me sentí confundida y asustada. Al mediodía, se reveló la impactante razón de su advertencia, y todo cambió para siempre.

Cerca del mediodía, una alerta de última hora apareció en mi pantalla:
Una investigación en curso cerca del juzgado del centro. Una amenaza dirigida contra un empleado del juzgado.

Ese empleado era yo.
La policía había localizado un dispositivo peligroso cerca del estacionamiento que usaba a diario. Mi supervisor confirmó más tarde que había una nota con mi nombre y un mensaje escalofriante: No debía testificar.

Fue entonces cuando todo encajó. No era solo un miembro del personal; coordinaba testigos para un caso delicado relacionado con el crimen organizado. Recientemente había reportado un detalle irregular en los registros oficiales, algo menor pero crítico.

SOLO CON FINES ILUSTRATIVOS
Poco después, un hombre apareció en mi puerta diciendo ser detective. Algo raro me pasó. No abrí. Momentos después, Graham me envió un mensaje:
No abras la puerta. Me siguieron.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.