Cuando un multimillonario sorprendió a su ama de llaves bailando con su sordo...

Primero, solo un poco: balanceó los hombros, luego las caderas, y luego dio un paso cómico y exagerado hacia un lado. Quería hacerlos reír, romper el hielo.

El ceño de Noah se profundizó... y repitió el movimiento con el torso.

Ethan dio un pequeño paso hacia adelante.

Alia aplaudió con fuerza, con alegría, pero solo oyeron la vibración. Sin embargo, la sonrisa en su rostro era tan contagiosa que Ethan saltó del taburete y dio un paso hacia ella.

Un minuto después, ambos chicos estaban a su lado. Torpes, torpes, pero vivos.

Por primera vez en mucho tiempo, verdaderamente vivos.

IV. El Momento que Cambió el Corazón

Bailaban. No bailaban realmente, se movían lo mejor que podían. Alia dio vueltas con ellos, levantando sus manos, demostrando los gestos sencillos que su madre le había enseñado: el ritmo de su corazón, el ritmo de sus pasos, el ritmo de la vida.

Noah rió primero. Fue una risa silenciosa, pero tan sincera que parecía más fuerte que cualquier canción.

Ethan se unió, aplaudiendo al ritmo de las vibraciones.

En ese momento, la puerta de la cocina se abrió.

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