Después de 30 años de matrimonio, se fue con su novia, pero un año después la puerta se le cerró.

Valentina le dio la receta a la mujer y al día siguiente regresó.

"¡Tu pastel está maravilloso!", dijo alegremente. "Incluso lo publiqué en Instagram y todo el mundo me pide la receta".

"¿Cuál...?" Valentina no entendía.

Era la primera vez que una clienta le hablaba de las redes sociales. La chica, estudiante de marketing, le enseñó rápidamente cómo crear una página de recetas.

"Llámalo algo así como 'Pastelitos de la tía Valya'", sugirió. "Ya verás, a la gente le gustará".

Al principio, Valentina lo ignoró.

Pensó: "Prefiero trabajar mi turno que todo esto". Pero al llegar a casa esa noche, lo recordó. Abrió la vieja laptop que Yuri le había regalado y, siguiendo las instrucciones, creó una cuenta.

Al principio, publicaba cosas sencillas: pastel de col, tartas de queso, pasteles de papa. Escribió historias sobre cuánto le encantaban a su hija estos productos horneados y cómo los vecinos venían a visitarlos a su dacha.

De repente, sus seguidores comenzaron a crecer. Aparecieron comentarios bajo fotos de pasteles con la corteza dorada: "¡Gracias por la receta, la pillé!", "¡Tus pasteles son como los de la abuela!".

Un mes después, una clienta habitual de la tienda, la misma que la llamaba "luz del sol", le preguntó:

"Valentina Petrovna, ¿haces pasteles por encargo? Nadie en nuestra oficina hace buenos pasteles, pero los tuyos son increíbles".

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.