Después de cumplir 70 años, nunca dejes que nadie te haga esto.

Llegar a los 70 no significa volverse invisible, incapaz o dependiente por defecto. Sin embargo, para muchas personas, esta etapa conlleva un cambio silencioso y doloroso: ya no se les consulta y comienzan a ser corregidos, monitoreados o a que otros tomen decisiones por ellos "con buenas intenciones". Lo que antes era respeto por la experiencia se transforma gradualmente en control disfrazado de cuidado.

Muchos adultos mayores comienzan a notar algo inquietante: se les habla con diminutivos, se toman decisiones por ellos sin preguntarles, se duda de su juicio y todo se justifica con frases como "es por tu bien" o "a tu edad ya no deberías hacer eso". Este trato, aunque pueda parecer inofensivo o cariñoso, tiene un nombre y profundas consecuencias.

Infantilización: Una violencia silenciosa y normalizada

Infantilizar a una persona mayor es tratarla como si hubiera perdido la capacidad de pensar, decidir y comprender. No siempre ocurre con mala intención. A menudo, se debe al miedo, a un amor equivocado o a una cultura que asocia la vejez con la inutilidad.

El problema es que cuando otros toman decisiones constantemente por ti, no solo pierdes autonomía, sino que empiezas a perder tu identidad. Dejas de sentir que tienes el control de tu vida y, con el tiempo, incluso empiezas a dudar de tus propias capacidades. Este proceso es lento, pero devastador.

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