Después de cumplir 70 años, nunca dejes que nadie te haga esto.

La psicología lo llama indefensión aprendida: cuando una persona, tras muchas experiencias en las que no se le permite tomar decisiones, deja de intentarlo incluso cuando aún puede.

El alto coste de perder la voz
La pérdida de autonomía no solo afecta emocionalmente. Los estudios demuestran que los adultos mayores que mantienen su capacidad de tomar decisiones viven más tiempo y con una mejor calidad de vida. El cerebro necesita elegir, resolver problemas, cometer errores y participar. Cuando deja de hacerlo, se deteriora más rápidamente.

Además, cuando una persona deja de ser escuchada, surge algo aún más peligroso: la pérdida del sentido de propósito. Se despiertan cada día sintiendo que ya no son necesarios. Y cuando el cerebro cree que ya no es necesario, empieza a apagarse.

Esto crea un círculo vicioso:

Pierdes la voz → te vuelves pasivo → los demás creen que no puedes → deciden por ti → pierdes aún más la voz.

Controlar el amor no es amor completo.
Uno de los aspectos más difíciles es que esta supresión suele provenir de personas cercanas: hijos, pareja, familia. Creen que te cuidan, pero confunden protección con control. Y tú, para evitar conflictos o por miedo a estar solo, empiezas a ceder.

Primero es la ropa, luego la comida, luego el dinero, las salidas, las decisiones importantes. Hasta que un día te das cuenta de que ya no sabes quién eres ni qué quieres.

Aceptar ayuda no es el problema. El problema es aceptar ayuda que te despoja de tu dignidad.

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