Mi nombre es Emily Carter, y la noche en que mi matrimonio finalmente se vino abajo no se sintió como una explosión; se sintió como una puerta silenciosa cerrándose detrás de mí mientras estaba parada en el porche de la casa en la que había vivido durante ocho años, sosteniendo nada más que una bolsa de lona y un bolso con una tarjeta que nunca había usado.
La tarjeta de mi padre. La que me había puesto en la mano una semana antes de morir, con una críptica advertencia: «Guarda esto, Em. Si la vida se vuelve más oscura de lo que puedes soportar, usa esto. Y no se lo digas a nadie, ni siquiera a tu marido».
En aquel momento, pensé que parecía un viejo sentimental. Mi padre, Charles Carter, había sido un ingeniero condecorado, un viudo discreto tras el fallecimiento de mi madre, y alguien que había ahorrado más sabiduría que dinero. O eso creía. Pero todo cambió la noche en que mi marido, Ryan Holt, me echó de casa.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
