Sin pensar, abrí la puerta del baño.
La puerta se abrió de golpe.
Delante de mis ojos, Sofía estaba apoyada contra la pared, empapada, con el cabello pegado a los hombros.
Delante de ella estaba Miguel, mi hermano menor, que vive en el departamento de al lado.
Él también estaba empapado.
Ambos nos quedamos pálidos y temblando.
Sofía comenzó a tartamudear, sus labios temblando.
“No… no es lo que piensas,” susurró, con los ojos abiertos de miedo, más que de culpa.
Antes de que pudiera decir algo, Miguel gritó:
“¡Hermano, cierra la puerta! ¡Casi muere!”
Mi cabeza dio vueltas. “¿Qué quieres decir—?”
Miguel me agarró del brazo y me jaló hacia adentro. Solo entonces me percaté del calentador eléctrico arriba de ellos, su carcasa agrietada, chispas todavía chisporroteando. El piso estaba inundado. Un fuerte olor a quemado flotaba en el aire.
“Se desmayó mientras se bañaba,” dijo Miguel entre jadeos. “Escuché un golpe fuerte y su grito. El calentador hizo corto circuito. Estaba siendo electrocutada.”
Mis rodillas casi se doblan.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
