El Año Nuevo terminó con un desalojo: mi marido quería unas vacaciones a mi costa

Vadim abrió la boca… y no pudo. Porque por primera vez, se dio cuenta: el cuento de hadas había terminado y los documentos eran reales.

Etapa 7. Desalojo

No empieza con un juicio: empieza con perder el miedo.
Se fueron rápidamente. La suegra maldijo. Alina, dolida y llorosa, gritó: "¿Cómo puede ser esto?". Vadim se quedó.

Caminaba de un lado a otro por la habitación como un animal enjaulado.

"¡Me estás haciendo quedar mal!", siseó. "¡Me has humillado!".

Ksenia quitó la luz intermitente de la guirnalda y la atenuó.

"No, Vadim. Ya no finjo que esto es como debería ser".

"¡No me voy!", rugió. "¡Esta también es mi casa!".

Ksenia dejó tranquilamente una copia de la escritura de propiedad sobre la mesa.

"Mía.
Y si te quedas y empiezas a romper cosas o a amenazarme, llamaré a la policía. No quiero una guerra, Vadim. Quiero la paz".

La miró un buen rato. Y por primera vez, no había desprecio en su mirada. Había miedo.

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