Epílogo. Año Nuevo sin "deberes": cuando los platos vacíos se convierten en el comienzo de una nueva vida
A medianoche, Ksenia no puso una mesa suntuosa. Se preparó té, puso un par de mandarinas y un trozo de chocolate en un plato. Puso música suave. Y por primera vez en muchos años, celebró el Año Nuevo sin sentirse otra vez aprovechada.
Sonó el teléfono: su suegra, luego Vadim, luego Alina. Ksenia apagó el sonido.
No sentía una felicidad de película. Se sentía tranquila. Cálida, madura, merecida.
Porque terminó el año como debe ser:
no con ensaladas y caviar,
sino reclamando su derecho a ser la jefa, no solo en el apartamento, sino en su propia vida.
Y platos vacíos...
Los platos vacíos esa noche fueron el plato festivo más auténtico.
Demostraron a todos que cuando dejas de ser conveniente, quienes vivían a tu costa de repente pierden el apetito.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
