El Año Nuevo terminó con un desalojo: mi marido quería unas vacaciones a mi costa

Ksenia colgó la llamada y se quedó mirando la pantalla un buen rato. No había resentimiento en su interior.

Snost. Todos viven en el mismo cuento de hadas, donde ella tiene que pagar, callar y estar agradecida. Solo que ahora el cuento de hadas ha terminado.

Etapa 4. Papel y tijera: cuando vas a un abogado, no a una tienda
Ksenia no hizo un berrinche. Hizo lo que mejor sabía hacer: recomponerse y actuar.

Al día siguiente, se tomó un día libre y fue a ver a una abogada que conocía: una amiga de la universidad, Irina.

"Oye", Ksenia puso los documentos sobre la mesa, "si el piso es mío y mi marido está registrado... ¿puedo desahuciarlo?"

Irina no prometió milagros.

"No es un 'estallido'", dijo. Pero si eres el dueño, y él no invierte, y la relación está prácticamente arruinada, sí, puedes ir a juicio. Desahucio, baja del registro. Al mismo tiempo, divorcio y cobro de deudas. Y, por supuesto: documenta que el préstamo de su coche se pagó con tu cuenta.

Ksenia asintió, como si no estuviera escribiendo palabras, sino un plan de rescate.

"¿Y qué hay de Año Nuevo?", preguntó de repente, sorprendida por la pregunta.

Irina levantó la vista:

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