El Año Nuevo terminó con un desalojo: mi marido quería unas vacaciones a mi costa

"Año Nuevo no es un día festivo, Ksyusha. Es una excusa conveniente para sacarte más provecho.
"¿Quieres que sea bonito? Hazlo bonito."

Ksenia salió del despacho del abogado con una carpeta. Dentro había papeles que le hacían temblar las manos, pero el temblor no era de miedo, sino de fuerza. Por primera vez en mucho tiempo, comprendió: tenía derecho a no ser "incómoda".

Vadim la recibió con alegría en casa:

"¿Te darán una paga extra? Le dije a mamá que todo estará de maravilla."

Ksenia lo miró atentamente.

"Así será", dijo con calma. "De maravilla. No te preocupes."

Y Vadim se relajó. Había oído lo que quería. Y Ksenia había dicho lo que quería decir. Solo que cada uno lo interpretó de forma diferente.

Etapa 5. Regalo de Año Nuevo: Cuando hay platos vacíos en la mesa
La mañana del 31 de diciembre, Vadim corría por el apartamento como un maestro de ceremonias.

"Ksyukha, ¿por qué estás tan callada?", preguntó irritado. "Vamos, date prisa, mamá llegará en dos horas. ¿Dónde están las bolsas? ¿Dónde está la comida? ¿Dónde están los fiambres?"

Ksenia estaba tranquila. Recogió, encendió las luces de colores y puso el mantel. Y luego, los platos. Blanca, limpia. Completamente vacía.

Vadim miró la mesa y se quedó paralizado.

"¿Y... dónde está todo?", preguntó, como si no pudiera creer lo que veía.

Ksenia sacó otro juego del armario y lo colocó junto a ella.

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