Interesante en qué sentido, insistió Salvador. Ah, tú sabes cómo eran las mujeres de su generación, muy desconfiadas, siempre pensando que alguien trataba de engañarlas. respondió Octavio, pero el comentario sonó más revelador de lo que probablemente pretendía. Salvador sintió una punzada de irritación. Su abuela no era simplemente desconfiada sin motivo. Ella había descubierto algo importante y tomado medidas para proteger a la familia. El tono despectivo de Octavio sobre ella confirmaba sus sospechas de que había más en esa historia.
Ella tenía razón en ser cautelosa”, dijo Salvador, observando cuidadosamente la reacción del vecino. Octavio terminó el café rápidamente y se levantó de la silla, pareciendo de repente ansioso por irse. “Bueno, piensa en mi propuesta, Salvador, pero no tardes mucho en decidir. Oportunidades así no aparecen siempre”, dijo caminando hacia la camioneta. “¿Qué tipo de prisa es esa, Octavio?”, preguntó Salvador acompañándolo. Ninguna prisa especial, es solo que tengo otros negocios en marcha, respondió. Pero la explicación no convenció a Salvador.
Después de que Octavio partió dejando una nube de polvo en el camino, Salvador y Guadalupe se reunieron en la cocina para discutir la situación. La visita del vecino, poco después del descubrimiento de los documentos, parecía más que una coincidencia. ¿Notaste cómo se puso nervioso cuando mencionaste a tu abuela?”, preguntó Guadalupe. “Sí, lo noté. Y también me di cuenta de que sabe más sobre nuestra situación financiera de lo que debería saber”, respondió Salvador. Los dos guardaron silencio por unos momentos, procesando las implicaciones del descubrimiento y de la reacción de Octavio.
Era evidente que había mucho más en esa historia de lo que aparentaba en la superficie. Salvador”, dijo Guadalupe, la voz baja como si alguien pudiera estar escuchando. “Creo que necesitamos buscar ayuda profesional para entender estos documentos”. Salvador estuvo de acuerdo. La situación era demasiado compleja para intentar resolverla solos. Necesitaban un abogado especializado en cuestiones rurales para examinar la documentación y orientarlos sobre cómo proceder. Voy a llamar al licenciado Alejandro en San Juan de los Lagos, dijo. Él ayudó al compadre Vicente con aquel asunto de lindero hace unos años.
L Alejandro Castañeda era conocido en la región como un abogado honesto y competente especializado en derecho agrario. Salvador había escuchado buenas referencias sobre su trabajo, principalmente sobre su discreción en casos delicados. Mientras Salvador hacía la llamada, Guadalupe organizó todos los documentos en una carpeta, incluyendo las fotografías antiguas y la carta de su abuela. Ella sentía que estaban al inicio de un camino que cambiaría completamente sus vidas. La conversación telefónica con el LCK Alejandro fue breve, pero alentadora.
El abogado accedió a examinar los documentos en la tarde siguiente en su despacho en San Juan de los Lagos. pareció intrigado por la descripción preliminar del caso que Salvador hizo. “Quiere verlo todo mañana a las 2 de la tarde”, dijo Salvador colgando el teléfono. Dijo que casos como este no son raros, pero necesitan tratarse con mucho cuidado. El resto del día pasó lentamente. Salvador intentó mantener su rutina normal de cuidados con los animales, pero su mente estaba constantemente volviendo a las implicaciones del descubrimiento.
Cada vez que miraba las tierras alrededor, intentaba imaginar dónde quedaban los nuevos límites de su propiedad. Guadalupe, por su parte, revisó varias veces todos los documentos, familiarizándose con cada detalle. Ella también estudió atentamente las fotografías antiguas, intentando identificar puntos de referencia que aún existieran. Cuando llegó la noche, los dos se sentaron en el portal para conversar sobre los próximos pasos. Lucero pastaba tranquilamente en el potrero cercano, como si supiera que había cumplido su misión misteriosa al guiar a Salvador hasta el pozo.
“¿Tú crees que Lucero sabía lo que había en el pozo?”, preguntó Guadalupe, observando al caballo. “No sé explicarlo, pero parecía que él intentaba mostrarme algo.” Respondió Salvador. Es como si su abuela hubiera dejado un guardián para sus secretos. La idea puede parecer fantasiosa, pero ambos se sentían conectados con algo más grande que una simple coincidencia. El descubrimiento de la bolsa en el pozo parecía ser parte de un plan cuidadosamente elaborado por su abuela Ignacia. A la mañana siguiente, Salvador y Guadalupe se prepararon para el viaje a San Juan de los Lagos.
Guardaron todos los documentos en una carpeta de cuero y se aseguraron de que la casa quedaría segura durante su ausencia. La oficina del LCK. Alejandro quedaba en una calle tranquila del centro histórico de la ciudad, en una casa colonial restaurada que irradiaba seriedad y tradición. La secretaria los recibió con amabilidad y los condujo a la sala de espera. Cuando el llejandro los recibió, Salvador quedó impresionado con la juventud del abogado. Esperaba encontrar a un hombre mayor, pero el LCK.
Alejandro tenía unos 40 años, cabello castaño, bien cuidado y una mirada inteligente que inspiraba confianza. “Señor Salvador, señora Guadalupe, es un placer recibirlos”, dijo él indicando dos sillas cómodas frente a su escritorio de madera maciza. Salvador comenzó a contar la historia desde el descubrimiento del comportamiento extraño de Lucero hasta el hallazgo de la bolsa en el pozo. El lick Alejandro escuchó atentamente haciendo anotaciones ocasionales y mostrando interés genuino por los detalles. ¿Puedo examinar los documentos? Preguntó el abogado.
Cuando Salvador terminó el relato. Guadalupe abrió la carpeta y entregó cuidadosamente cada documento al Lake. Alejandro. Él examinó primero la escritura original usando una lupa para verificar detalles de las firmas y sellos. “Esta escritura parece auténtica”, murmuró él estudiando el papel con atención profesional. El tipo de papel, la tinta, los sellos, todo corresponde al periodo indicado. Pasó entonces al mapa dibujado a mano comparándolo con mapas modernos de la región que tenía archivados en su oficina. Sus cejas se alzaron varias veces mientras analizaba los linderos y mojoneras indicados.
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