“Si este mapa es correcto”, dijo él mirando a Salvador con expresión seria, “Ustedes poseen una propiedad mucho más grande de lo que imaginan. ¿Es justo lo que tememos o esperamos?”, respondió Salvador, inseguro de si el descubrimiento sería una bendición o una maldición. El LCK. Alejandro continuó examinando los documentos por casi una hora, haciendo verificaciones cruzadas y tomando notas detalladas. Ocasionalmente hacía preguntas específicas sobre mojoneras físicas y puntos de referencia mencionados en los papeles. “Voy a ser directo con ustedes”, dijo finalmente el abogado.
Estos documentos parecen legítimos y de confirmarse establecen que ustedes son propietarios de un área significativamente mayor que la registrada actualmente. “¿Qué significa eso en la práctica?”, preguntó Guadalupe. ¿Significa que alguien en algún momento alteró los registros oficiales de su propiedad? Explicó el LCK. Alejandro. Esto pudo haber sucedido por error administrativo o por acción deliberada. La posibilidad de acción deliberada hizo que el corazón de Salvador se acelerara. Si alguien había alterado intencionalmente los registros de su propiedad, eso constituía un fraude grave con implicaciones legales serias.
“¿Cómo podemos probar que estos documentos son válidos?”, preguntó Salvador. Primero, necesito verificar en los archivos del registro público si existen registros de la escritura original. Después vamos a hacer un levantamiento topográfico para confirmar las mojoneras y linderos indicados en el mapa. explicó el abogado. El LCON Alejandro tomó una agenda y verificó su disponibilidad para los próximos días. Parecía genuinamente entusiasmado con el caso, como si casos así fueran raros y desafiantes en su práctica profesional. “Puedo comenzar las verificaciones mañana mismo”, dijo él.
Pero necesito advertirles, si realmente tienen derecho a esas tierras, habrá personas interesadas en impugnar este hallazgo. Personas como nuestro vecino Octavio, preguntó Salvador decidiendo mencionar sus sospechas. Exactamente. Cualquiera que esté usando o beneficiándose de esas tierras tendrá interés en mantener el estatú quo. Confirmó el l Alejandro. El abogado explicó que los casos de recuperación de tierras siempre eran complicados, involucrando cuestiones de prescripción, buena fe de terceros y otros aspectos legales complejos. Aunque tuvieran derecho legítimo a las tierras, el proceso podría ser largo y costoso.
¿Cuánto costaría todo este proceso?, preguntó Guadalupe, preocupada por las finanzas ya apretadas de la familia. El LCK. Alejandro reflexionó unos momentos antes de responder. Parecía estar calculando no solo los costos financieros, sino también los riesgos y beneficios del caso. Puedo trabajar con base en éxito, dijo finalmente. Significa que solo cobro si logramos recuperar las tierras. un porcentaje del valor recuperado. La propuesta era justa y demostraba que el LCK Alejandro creía en la validez del caso. Si estaba dispuesto a trabajar por un porcentaje de los resultados, significaba que veía buenas probabilidades de éxito.
“Necesito pensarlo con mi esposa”, dijo Salvador. Es una decisión importante para nuestra familia. “Claro, tomen el tiempo que necesiten,” respondió el lick Alejandro. Pero recuerden que cuanto más tiempo pasemos sin actuar, más difícil será comprobar sus alegatos. El LCK. Alejandro fotocopió todos los documentos para sus archivos y devolvió los originales a Salvador y Guadalupe. Prometió comenzar las verificaciones preliminares, independientemente de que decidieran contratarlo, solo para satisfacer su propia curiosidad profesional. Durante el camino de regreso a la hacienda, Salvador y Guadalupe discutieron exhaustivamente todas las implicaciones del hallazgo.
La posibilidad de recuperar tierras valiosas era tentadora, pero también temían las complicaciones legales que podrían enfrentar. Si decidimos seguir adelante, nuestra vida va a cambiar completamente”, dijo Guadalupe. “Ya cambió desde que Lucero nos mostró el pozo,” respondió Salvador. “Ahora solo necesitamos decidir si vamos a luchar por nuestros derechos o fingir que nada pasó.” Cuando llegaron a casa, encontraron a Octavio esperando en el portal, sentado en una de las sillas como si fuera el dueño del lugar. Su presencia allí, justo después de la consulta con el abogado, pareció una señal del destino.
“Buenas tardes, amigos. ¿Dónde andaban?”, preguntó con una sonrisa que no lograba ocultar del todo su ansiedad. “Fuimos a la ciudad a resolver unos asuntos”, respondió Salvador vagamente. “¿Qué tipo de asuntos?”, insistió Octavio intentando parecer solo curioso. Salvador y Guadalupe intercambiaron una mirada rápida. La insistencia de Octavio en saber sus movimientos confirmaba sus sospechas de que él estaba más involucrado en la situación de lo que aparentaba. Asuntos particulares dijo Salvador con firmeza. Octavio notó que no obtendría información específica y cambió de táctica.
Se levantó de la silla y adoptó una postura más formal, como si estuviera a punto de hacer una propuesta oficial. De hecho, vine aquí para hacerles una oferta final por su propiedad, dijo. Duplico mi propuesta anterior. Es dinero al contado, sin complicaciones. La oferta sorprendió a Salvador por su generosidad repentina. Octavio había aumentado su propuesta de un 20% al doble en solo dos días. Había algo muy extraño en esta rápida escalada de valores. ¿Por qué tanta prisa, Octavio?
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