Nunca había visto esta situación con otra mujer.
Igor se quedó en el rellano unos minutos más y luego bajó lentamente las escaleras. La puerta se cerró tras él.
Etapa 6. Tu propia casa
Un par de meses después, el proyecto del complejo residencial se completó. La promotora estaba satisfecha; los apartamentos ya estaban vendidos en la fase de cimentación. Como muestra de agradecimiento, la empresa le ofreció a Marina una oferta especial: podía comprar un apartamento de una habitación en el edificio a casi la mitad del precio de mercado.
Marina pasó un buen rato mirando la distribución. Una luminosa cocina-salón, un dormitorio independiente, un balcón con vistas al parque. No al centro de la ciudad, sino a una zona verde con sus propias escuelas y guarderías.
"Esta es tu oportunidad", dijo mamá. "¿Recuerdas que soñaba con que tuvieras tu propia casa?"
Marina hizo muchos cálculos, consultó con el banco y el contable. Su sueldo y sus ahorros le alcanzaban para la entrada; la cuota de la hipoteca era elevada, pero asumible.
Al final, firmó el contrato.
Le temblaban las manos mientras estaba de pie ante el escritorio de la oficina de la promotora, escribiendo su nombre en el campo "Propietario". Pero era un temblor agradable.
Alexander, al oír su decisión, sonrió:
"Así es como se debe registrar una casa: a nombre de alguien que crea en ella".
"¿Y si estoy sola?", preguntó.
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