En cuestión de horas, Daniel comenzaría a recibir llamadas y mensajes que cambiarían su mundo para siempre. Mientras él se reía con su amante, un ejército silencioso de abogados, registros bancarios y evidencia legal se preparaba para demostrar que él había cometido errores que jamás podría revertir.
Elise, por su parte, permanecía fuerte. Sus hijos dormían en sus brazos, y por primera vez desde su nacimiento, sintió que la vulnerabilidad que había sentido durante años comenzaba a transformarse en poder. La mujer que habían intentado humillar, abandonar y borrar de la faz de la tierra estaba regresando. No como víctima, sino como heredera, protectora y fuerza imparable.
Y así, mientras la noche fría daba paso al amanecer, Elise Lauron se levantó. No solo recuperó su nombre, sino también su dignidad, su poder y el futuro de sus hijos. Daniel pronto descubriría que subestimar a una mujer silenciosa y fuerte nunca es una buena idea.
En aquel entonces, ella vivía en una mansión grandiosa con pisos de mármol, puertas con marcos dorados y pasillos silenciosos donde sus pasos resonaban. Tenía todo lo que el dinero podía comprar, pero no quería nada de eso. Después de que su madre falleció y su padre enfermó, la mansión se sentía vacía. Quería algo real, algo simple y honesto.
Una Elise más joven, tal vez de 12 años, estaba junto a su padre en un pasillo tranquilo.
Él parecía cansado pero orgulloso. “Solo quiero una vida sencilla algún día”, había susurrado ella. “Un amor real, sin dinero de por medio.” Su padre se agachó a su nivel y le tocó la mejilla. “Entonces oculta quién eres hasta que lo encuentres”, dijo suavemente. “Mantén el nombre Lauron en tus documentos. Pero no tienes que vivir como una Lauron. Solo revela la verdad a alguien que te proteja sin conocer tu valor. Me aseguraré de que sigas segura, incluso desde lejos.”
En ese momento, ella no entendía lo que él quería decir con “segura”. Solo recordaba la calidez en sus ojos. El recuerdo se desvaneció cuando volvió el presente.
En esta casa normal con habitaciones pequeñas y pisos que crujían, Elise había intentado construir la vida sencilla que siempre había querido. Se presentó ante Daniel como Elise Hayes. Dijo que había crecido en un pueblo pequeño y nunca lo corrigió cuando asumió que no tenía familiares ricos. En el acta de matrimonio, el nombre seguía siendo Elise Lauron, pero a Daniel nunca le importaron esos detalles. Se casó con él esperando devoción, amabilidad y seguridad.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
