El millonario abrió la puerta de su dormitorio esperando silencio, pero encontró a su ama de llaves arrodillada en el suelo, contando fajos de dinero entre lágrimas, susurrando: "Todavía no es suficiente... ¿Qué voy a hacer?"... Y lo que ella reveló momentos después cambió todo lo que creía saber.

Nora negó con la cabeza. "Ni en mis mejores sueños".

Henry las miró: estas dos jóvenes que lo habían cambiado sin querer.

"Tú también me salvaste", dijo en voz baja. "De maneras que quizás nunca comprendas del todo".

La mirada de Nora se suavizó. "Nos salvamos mutuamente".

Afuera, la ciudad resplandecía: viva, brillante, llena de futuros esperando ser reescritos.

Por primera vez en años, los tres se encaminaron hacia el mañana con algo que una vez habían perdido:

Esperanza.

Y una segunda oportunidad,
de esas que lo cambian todo.

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