Nora negó con la cabeza. "Ni en mis mejores sueños".
Henry las miró: estas dos jóvenes que lo habían cambiado sin querer.
"Tú también me salvaste", dijo en voz baja. "De maneras que quizás nunca comprendas del todo".
La mirada de Nora se suavizó. "Nos salvamos mutuamente".
Afuera, la ciudad resplandecía: viva, brillante, llena de futuros esperando ser reescritos.
Por primera vez en años, los tres se encaminaron hacia el mañana con algo que una vez habían perdido:
Esperanza.
Y una segunda oportunidad,
de esas que lo cambian todo.
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