La enseñanza perdida
Los textos espirituales más antiguos describen a Jesús como alguien que transmitía más que simples palabras.
Transmitía activación.
Él no pidió a sus discípulos que mendigan.
Les enseñó a reconocer.
La clave no era pedir una conexión con lo divino, sino recordar que ya existía.
Y el ancla física de ese recuerdo fue la mano izquierda sobre el corazón.
La secuencia de la mano izquierda
Esta práctica fue diseñada para crear un circuito entre:
el corazón
intuición
y la conciencia de unidad
1. La posición
Coloque su mano izquierda abierta sobre el centro de su pecho,
con la palma plana contra su corazón
y sus dedos apuntando hacia su hombro derecho.
Tu mano derecha descansa a tu costado.
Esta posición cierra un circuito interno y dirige la conciencia hacia el interior.
2. La respiración
Tome tres respiraciones lentas y profundas:
Inhala durante 5 segundos
Exhala durante 7 segundos
Al inhalar, imagina cómo la energía asciende desde la base de tu cuerpo hasta el corazón.
Al exhalar, siente cómo se expande desde tu pecho hacia todo tu ser.
3. La Afirmación
Después de la tercera respiración, diga en voz alta, con total seguridad:
“Soy uno con la Fuente”.
No lo digas esperando que sea verdad.
Dilo sabiendo que lo es.
4. El silencio
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