ELLA PASABA LA NOCHE DE NAVIDAD CON SU HIJO… HASTA RECIBIR LA VISITA INESPERADA DEL JEFE MILLONARIO

Federico parpadeó. La primera reacción fue irritación: límites, protocolos, el orden que siempre lo protegía. ¿Cómo se atreve? ¿Qué dirán? ¿Qué significa esto? Pero al mirarla con atención, vio algo que reconoció: ella no estaba ofreciendo caridad. Estaba ofreciendo compañía. Y en ese instante entendió algo incómodo: quizás ella también iba a pasar la noche sola, con una cena simple, mirando la televisión hasta quedarse dormida.

—¿Por qué? —se le escapó.

Bianca se encogió de hombros, sorprendentemente simple.

—Porque es Navidad. Porque nadie merece mirar la pared cuando podría compartir una mesa.

Federico debería haber dicho que no. La sensatez gritaba que rechazara. Sin embargo, cuando abrió la boca, salió otra cosa.

—Está bien… acepto.

El rostro de Bianca se iluminó de una forma tan genuina que a Federico le apretó el pecho.

—¿De verdad?

—De verdad —repitió él, sintiendo una extraña ligereza—. Pero déjeme cambiarme… y llevar algo. No puedo llegar con las manos vacías.

—No hace falta…

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.