La fiscalía había presentado cargos por secuestro agravado, abuso infantil, manipulación de evidencia y obstrucción a la justicia. Las pruebas eran abrumadoras. Los diarios, el espacio oculto meticulosamente construido, los testimonios de Melissa. quien había aceptado un acuerdo para reducir su sentencia a cambio de su cooperación. Richard, por su parte, mantenía una postura desconcertante.
No negaba los hechos, pero insistía en que había actuado por amor paternal. No espero que entiendan,”, declaró durante una de las audiencias preliminares. “Hice lo que cualquier padre haría para proteger a sus hijas de un sistema corrupto que favorece a las madres sin importar las circunstancias.
A finales de marzo, casi seis semanas después del rescate, se produjo un avance significativo. Durante una sesión terapéutica, Emma mencionó casualmente un recuerdo que contradecía la narrativa de Richard. Una vez escuché a mamá llamándonos, dijo mientras dibujaba. Fue poco después de que empezáramos a vivir en el cuarto especial. Escuché su voz afuera gritando nuestros nombres.
Le pregunté a papá y él dijo que era una trampa, que no era realmente mamá, sino alguien que imitaba su voz. Este recuerdo abrió una grieta en la versión que Richard había implantado en las niñas. La duapple Mercer aprovechó esta oportunidad para introducir gradualmente elementos de la verdad, mostrando a Ema fotografías reales de su madre, recortes de periódicos sobre la búsqueda y, finalmente, grabaciones de la voz de Linda llamando a sus hijas durante las batidas de búsqueda.
inicialmente más resistente, comenzó a mostrar dudas cuando se le presentaron inconsistencias en la narrativa de su padre. Si mamá nos vendió, ¿por qué seguía buscándonos?, preguntó un día más para sí misma que para los terapeutas. A mediados de abril, la doctra Mercer consideró que las niñas estaban listas para un encuentro controlado con Linda.
La reunión se programó en una sala especialmente acondicionada del hospital con el equipo médico y psicológico presente para intervenir si fuera necesario. Inda, quien había pasado las últimas semanas preparándose bajo guía profesional, entró en la habitación con pasos temblorosos. Las niñas esperaban sentadas en un sofá acompañadas por la doctora Mercer.
El silencio inicial fue abrumador. Emma fue la primera en reaccionar, sus ojos abriéndose con reconocimiento y confusión. “Mamá”, susurró su voz apenas audible. Linda asintió, incapaz de hablar a través de las lágrimas que corrían libremente por su rostro. Dio un paso tentativo hacia adelante, deteniéndose cuando notó que Sara se tensaba visiblemente.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
