En 2001, dos niñas desaparecen — 5 años después la policía las encuentra en el sótano de una casa…

En menos de una hora, toda la comunidad de Pine Creek estaba movilizada. El sherifff Jameson organizó equipos de búsqueda que peinaron cada rincón del pueblo y los bosques circundantes. Las fotografías de Sara, con sus ojos azules y su sonrisa tímida, y Ema, con sus pecas y su mirada vivaz, se distribuyeron por todo el condado.

Richard Wilson se presentó en la comisaría apenas dos horas después de que se reportara la desaparición. Su rostro mostraba una palidez enfermiza y sus manos temblaban mientras hablaba con los oficiales. Estaba en Minneápolis en una reunión de trabajo, explicó mostrando su agenda y correos electrónicos como prueba.

¿Cómo pudo pasar esto? ¿Quién vigilaba a mis hijas? Sus palabras cargadas de acusación se clavaron en linda como puñales. El sherifff Jameson, un hombre corpulento de 50 años con bigote canoso, intentó calmar los ánimos. Estamos haciendo todo lo posible, señr Wilson. Necesitamos que ambos cooperen.

Aquella noche, mientras la temperatura descendía peligrosamente, los equipos de búsqueda utilizaron linternas y perros rastreadores. Los habitantes de Pine Creek se unieron espontáneamente formando una línea humana que avanzaba lentamente por el bosque llamando a las niñas. Sara, Emma, los nombres resonaban en la oscuridad helada, pero solo el silencio respondía.

En la comisaría, Linda observaba un mapa del área mientras los agentes marcaban las zonas ya registradas. Sus ojos estaban enrojecidos por el llanto, pero se mantenía firme. Richard, por su parte, daba vueltas por la sala haciendo llamadas y presionando a los oficiales para que ampliaran la búsqueda. “Deberían estar buscando en el lago”, insistía.

Las niñas siempre han sentido curiosidad por el hielo. El FBI se unió a la investigación al día siguiente. La agente especial Diana Reves, una mujer de 40 años con experiencia en casos de secuestro infantil, tomó el control de la operación. Su primera acción fue entrevistar por separado a Linda y Richard.

Sora Wilson, necesito que me cuente todo sobre su relación con su exesposo”, dijo con tono neutro mientras grababa la conversación. Linda habló durante horas sobre los celos patológicos de Richard, su comportamiento controlador y las amenazas veladas que había hecho durante el proceso de divorcio. Dijo que si le quitaba a las niñas, encontraría la manera de recuperarlas.

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