En Filipinas, un hombre llamado Ramón Verano ganaba cincuenta mil pesos al mes, pero le daba a su esposa Selena solo cien pesos al día. Durante cinco largos y amargos años, Selena vivió atrapada entre la sospecha y el silencio, dolida, humillada y convencida de que Ramón escondía a otra mujer.

"Hice todo esto por ti".

A la mañana siguiente, cogió la libreta azul en su bolso y viajó a Manila. No había vuelta atrás.

Se encontró con Antonio Mercado en un café. Selena le entregó la carpeta y solo le dijo una cosa:

"Que salga la verdad".

Durante semanas, el periodista verificó la información. En cuanto el caso se hizo público, Selena comenzó a experimentar incidentes extraños: llamadas sin respuesta, un coche aparcado fuera todas las noches, correos electrónicos anónimos que advertían: «No desentierres el pasado».

El miedo regresó, pero ella ya no estaba...

La misma mujer. La versión de ella que había vivido en silencio murió el mismo día que Ramón. Ahora comprendía el precio de la valentía.

Al publicarse el informe, Filipinas quedó atónita. El titular decía:
“Red oculta de sobornos en la industria tecnológica expuesta”.

Empresarios, políticos y funcionarios fueron identificados. La investigación condujo a varios arrestos.

Ramón se convirtió en un héroe: un ingeniero que lo arriesgó todo para revelar la verdad.

Selena no buscó la fama. Se mudó a una pequeña casa cerca del mar en Palawan. Allí, con la suave brisa y el sonido de las olas, rehízo su vida. A veces abría el cuaderno azul, no por miedo, sino para sentir la presencia de Ramón en sus páginas.

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