Alrededor del mediodía, Linda y Samantha regresaron, indignadas, tocando el timbre.
"¡Venimos a recoger las cosas de Jason! ¡Abre!"
Abrí la puerta lo justo para señalar el aviso pegado junto al marco:
Aviso legal: acceso restringido sin autorización previa.
“Si entran, intervendrá la policía, no yo”.
Sus caras de asombro eran casi cómicas.
“¡Esto es injusto!”, gritó Linda.
“No”, dije en voz baja. “Esto es responsabilidad”.
Se fueron, murmurando enfadados, pero se fueron.
Esa tarde, recibí mensajes de personas que habían guardado silencio durante años:
“Ojalá tuviera tu valentía”.
“Me has dado esperanza”.
“Gracias por demostrar que no tenemos por qué aceptar la falta de respeto”.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
