Entendemos, dijo Roberto. ¿Estás segura? preguntó Carmen. No vas a cambiar de opinión y volver a odiarnos. Nunca los odié. Odiaba como me trataban. ¿Y ahora?, preguntó papá. Ahora los respeto y creo que ustedes me respetan a mí. Esa noche, después de que todos se fueron, me quedé en mi sala mirando el lago. Mi teléfono sonó. Era Carmen. Jade. Gracias. ¿Por qué? Por no abandonarnos. Por darnos la oportunidad de cambiar. Gracias a ustedes por cambiar de verdad. ¿Sabes qué es lo más raro?
¿Qué? Por primera vez siento que realmente te conozco y me gustas. Mi hermana me gusta. Sonreí. A mí también me gustas, Carmen. Después de colgar, saqué la última carta de tía Esperanza. Había una parte que no había leído antes. El dinero no compra el amor, jade, pero puede comprar el espacio y el tiempo necesarios para que el amor verdadero crezca. Dale a tu familia la oportunidad de amarte sin necesitarte. Si no pueden, al menos sabrás que lo intentaste.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
