Él ni siquiera la escuchó. Con un movimiento brusco, la giró para que mirara hacia la sala. La luz le iluminó los ojos. Cincuenta personas. Rostros conocidos, invitados importantes, personas cuyos nombres se pronunciaban en voz baja.
"Habla más alto", rió entre dientes. "Que todos oigan".
Vera sintió una sensación familiar brotar en su interior, la misma que había sentido cuando subió al escenario frente al jurado. Solo entonces, había interés en las miradas de la gente. Ahora, era entretenimiento.
"Dije que el piano estaba desafinado", repitió.
"¡Ah, lo acabo de decir!" Victor se echó a reír y finalmente la soltó. "¿Oíste? ¡Nuestra cocinera es crítica musical!" Echó un vistazo a la sala. "¿Apuesto a que estudió en el conservatorio?"
Alguien rió entre dientes. Alguien sonrió con leve desdén. Vera guardó silencio. Su silencio duró demasiado.
"¿Y bien?" Se inclinó hacia ella. "¿Estudió o no?"
"Estudió", respondió ella con calma.
De repente, el silencio cayó como una cortina.
"¡Menuda actuación!", dijo Victor arrastrando las palabras. "¡Dasha! Ven aquí".
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