"Lo entiendo".
Ella lo entendía. Pero de una manera completamente diferente.
3. El hombre que perdió la esperanza
Andrew la observó con recelo al principio.
La vio alimentar a los niños, ajustar los tubos, revisar los sensores.
Cómo les masajeaba las manos, aunque el protocolo solo permitía médicos.
Cómo se inclinaba hacia ellos, susurrando algo, tan bajo que ni siquiera los micrófonos de la cámara podían captarlo.
Amplió la imagen. Ralentizó la grabación.
Y por primera vez en dos años, algo en su interior se agitó.
Ella cantaba.
Les sonreía.
Les hablaba como si entendieran cada sonido.
Pero lo peor era que ella creía.
Y la fe es veneno para quienes ya están muertos por dentro.
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