Instaló cámaras para captar...

Y luego Adam.

Mantuvo la cabeza en alto durante exactamente ocho segundos.

Para un niño común, esto es ridículo.

Para una persona paralizada, esto es revolucionario.

Andrew observó y se dijo a sí mismo:

"Es una coincidencia".

"Es un accidente".

"No es una cura. Es una ilusión". Pero por la noche, se sorprendió a sí mismo incapaz de dejar de mirar.

Y por primera vez en mucho tiempo, no sintió vacío, sino miedo.

Miedo a volver a creer.

Miedo a que la esperanza sea un cuchillo de doble filo.

5. La mañana en que todo cambió

Esa mañana comenzó como todas las demás.

Café frío.

Cocina vacía.

Silencio, oprimiendo el pecho.

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