La continuación de la historia

Elena miraba a Tomás sin parpadear. Él se frotó la cara con la mano, irritado, como si aquella conversación lo agotara más que cualquier jornada de trabajo.

— No podemos seguir así, Tomás — dijo ella por fin.

— ¿Así cómo? ¿Con que siempre me reprochas algo? ¿Con que atacas a mi madre?

Un nudo frío se le formó en el estómago.

— No la ataqué, Tomás. Y tú lo sabes. El problema es que ella se permite hacer cosas que no debería desde hace años. Y tú se lo permites.

Tomás soltó una risa corta y amarga.

— ¿De verdad? ¿Todo esto por una tarjeta de mierda?

Elena respiró hondo, tratando de mantener la calma.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.