La continuación de la historia

— Nunca se trató de la tarjeta. Se trata de todos los años en los que no me defendiste. Años en los que tu madre entró en mi vida, en mis cosas, en mi espacio, y tú siempre fingiste no ver nada.

Tomás se removió incómodo en la silla.

— Estás exagerando. Mamá solo quería ayudar. Vale, a veces se pasa, pero…

— ¿“A veces”? — lo interrumpió Elena. — Tomás, lleva años hurgando en mis pertenencias. Hablándome como si fuera su propiedad. Y lo peor es que tú lo sabes y callas.

Él guardó silencio. Su mirada cayó sobre los documentos que había en la mesa.

— ¿Qué es eso? — preguntó con cautela.

Elena atrajo la carpeta hacia sí.

— Documentos para una separación temporal. No he presentado nada aún. Pero antes de decidir… quería al menos una conversación honesta.

Tomás se levantó de golpe, como si alguien le hubiera pegado una bofetada.

— ¿Separación? ¿Por esto? ¿Por una pelea con mi madre?

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