La continuación de la historia

— ¿Y si te prometo que voy a intentarlo? Si hablo con ella. Si… hago un esfuerzo.

Elena negó con la cabeza lentamente.

— Ya no bastan las promesas. No después de tantos años. Quiero cambios reales. Quiero que vayamos a terapia. Juntos. Y quiero que reconozcas que existe un problema — no solo en ella, sino en cómo reaccionas tú.

El silencio se volvió espeso, casi tangible.

— No sé si necesitamos terapia… — murmuró, sin convicción.

— Tomás… no quiero “arreglarte”. Quiero salvar lo que quizá todavía puede salvarse.

Él se giró completamente hacia ella. Por primera vez, Elena vio verdadero miedo en su rostro.

— No te vayas… por favor.

— Hoy no me voy — respondió ella —. Pero si todo sigue igual… un día me iré. Y entonces no habrá vuelta atrás.

Tomás se desplomó de nuevo en la silla, con los hombros hundidos.

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