La continuación de la historia

— Puedes quedarte. Pero por favor… no muevas sus cosas. Aún no estoy preparada. Necesito… tiempo.

Emma asintió despacio.

— No tocaré nada. Te doy mi palabra.

La puerta se cerró suavemente.

Emma quedó sola en el piso. Pero, por primera vez en mucho tiempo, no sentía que vivía en un campo de batalla.

Por primera vez, sintió que tal vez… era posible encontrar un poco de paz.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.