La “hija fea” fue enviada al jeque como burla… pero terminó CONQUISTANDO su corazón y cambiando su destino para siempre…

Zara mantuvo su cuerpo agachado, recordando las indicaciones del bombero. El humo sube buscando escape. El aire limpio está abajo, cerca del suelo. El corredor estaba parcialmente bloqueado por vigas caídas de cedro ancestral y trozos grandes de yeso del techo ornamentado que había admirado días atrás. Pero había espacio, apenas suficiente para pasar si se arrastraba con cuidado. Se movió determinada, pero cautelosa, probando cada paso, cada superficie antes de poner su peso completo. Una viga crujió amenazante sobre ella y su corazón saltó, pero se mantuvo firme.

Del otro lado del escombro escuchó voces pequeñas, asustadas, llorando. “Hola!”, gritó su voz amortiguada por el pañuelo y el rugido del fuego. Vengo a ayudarlos. Cinco niños estaban agrupados en la esquina de lo que había sido un salón de clases lleno de luz y risas horas antes. La más pequeña, no podía tener más de 5 años, sostenía un libro con fuerza, como si fuera salvavidas. Sus dedos pequeños aferraban las páginas hasta que los nudillos se pusieron blancos.

Todos tenían los ojos enormes de terror, brillantes con lágrimas. Uno de los niños, Ahmed, la reconoció. “Tú eres la señora nueva, nos vas a salvar.” Sara se arrodilló a su nivel, forzando una sonrisa tranquilizadora que esperaba se viera a través del humo y el pánico. Su corazón latía tan fuerte que pensó que se saldría de su pecho, pero su voz salió firme. Son muy valientes, tan valientes. Vamos a salir de aquí juntos. Está bien, pero necesito que me escuchen y hagan exactamente lo que digo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.