Sara no se convirtió en perfecta de un día para otro. La perfección nunca fue el objetivo ni la expectativa. Continuó siendo ligeramente torpe, tropezando ocasionalmente en sus propios pies durante ceremonias formales, causando risas afectuosas en lugar de burlas. A veces olvidaba protocolos que llevaban siglos de tradición, llamando a ancianos por nombres de pila o abrazando visitantes diplomáticos en lugar de hacer reverencias formales. Prefería conversaciones genuinas sobre política real a pompa ceremonial vacía, lo que inicialmente escandalizó a algunos miembros conservadores de la corte.
Y fue exactamente por eso que el pueblo la amó con fervor, que crecía cada día. Autenticidad en mundo de actuaciones, humanidad en medio de realeza. Visitó escuelas en aldeas remotas del Atlas, sentándose en el suelo con las niñas, preguntándoles sobre sus sueños. ¿Qué quieres ser cuando crezcas?, preguntaba con interés genuino, escuchando cada respuesta como si fuera la más importante del mundo. Inauguró hospitales, pero no solo cortó cintas rojas ceremoniales. Se quedaba horas hablando con pacientes, sosteniendo manos de ancianos solitarios, cantando para calmar bebés enfermos.
abrió la biblioteca legendaria del palacio para estudiantes de todas partes de Marruecos, creando programa de becas que cambiaba vidas. Lanzó iniciativa de educación para niñas en áreas rurales donde tradición a menudo limitaba oportunidades, argumentando apasionadamente ante consejos escépticos que invertir en educación femenina beneficiaba naciones enteras. El impacto fue mensurable y rápido. Las cifras de matriculación escolar femenina aumentaron 300% en primer año. El apoyo popular creció constantemente como marea imparable. Marraquech Times publicó encuesta mostrando que 89% del pueblo aprobaba a su nueva sheik.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
