La “hija fea” fue enviada al jeque como burla… pero terminó CONQUISTANDO su corazón y cambiando su destino para siempre…

El ala este quedó dañada, paredes ennegrecidas como carbón y parte del techo colapsado exponiendo vigas quemadas. Pero el resto del palacio permaneció intacto gracias a las paredes de piedra gruesas construidas siglos atrás para resistir el tiempo y los elementos. Las investigaciones preliminares de Tarik apuntaron a falla eléctrica deliberada, sabotaje. Alguien había manipulado el cableado antiguo sabiendo exactamente dónde golpear para causar máximo daño. Pero esa investigación podía esperar. Los días siguientes fueron extraños. Sara descansaba en su habitación, recuperándose del humo que había inhalado.

Tenía tos persistente que la despertaba por las noches y una pequeña cicatriz en su brazo izquierdo, donde una chispa la había alcanzado. Idris prácticamente vivía en su habitación trayéndole té con miel, leyéndole en voz alta cuando la tos no la dejaba dormir, simplemente estando allí. Una noche, mientras ella tosía en la oscuridad, él se acercó y besó suavemente la cicatriz en su brazo. Es la marca de tu valentía, susurró. La llevarás siempre recordándote quién eres realmente. Sara sintió lágrimas calientes en sus mejillas, pero entonces llegaron noticias que romperían esa burbuja de paz.

Su familia había llegado y traían a Yasmín. La llegada fue exactamente lo que Sara temía. Convocada por Jafsa. Tan pronto como las noticias del incendio y el heroísmo de Zahra llegaron a los medios internacionales, Yasmín había vuelto. El romance argentino aparentemente olvidado, reemplazado por ambición renovada, venía decidida a corregir el rumbo de la familia, palabras que repitió a quien quisiera escucharlas en el vestíbulo del palacio. se comportaba como si fuera dignataria de importancia, haciendo comentarios innecesarios sobre la decoración, la respuesta al incendio, actuando como si el heroísmo de Sara fuera de alguna manera logro familiar colectivo.

Nuestra Sara siempre fue tan valiente, decía con voz que goteaba falsedad tan obvia que hasta las estatuas parecían ofendidas. lo sacó de la familia. Por supuesto, ese coraje viene de nuestra sangre. El padre seguía atrás como siempre, silencioso y sumiso, cargando maletas que nadie había solicitado, evitando el contacto visual con todos como si la vergüenza finalmente lo hubiera alcanzado. Yasmín hizo su entrada calculada meticulosamente para máximo impacto. Vestido blanco impecable que costaba más que el salario anual de un empleado del palacio.

cabello perfectamente arreglado en ondas que habían tomado horas con estilista profesional, maquillaje aplicado por expertos, sonrisa ensayada frente al espejo mil veces hasta lograr el ángulo perfecto de humildad y confianza mezcladas. Cuando sus ojos se posaron en Sara, que aún se veía pálida y tosía ocasionalmente, revelaron sus intenciones claras como agua de manantial. Había venido a tomar lo que creía que le pertenecía por derecho de primogenitura y belleza. La dinámica había cambiado completamente. Idris las recibió con cortesía profesional, pero fría, la temperatura de su voz bajando varios grados hasta formar escarcha verbal.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.