Llega un momento en la vida de cada mujer...

3. EL PRIMER ÉXITO

Una semana después, Liza tenía clientes. Varios vecinos, conocidos, conocidos de conocidos.

Cosía vestidos, faldas, chaquetas. Corrigía diseños fallidos. Creaba algo nuevo a partir de lo viejo.

Y con cada encargo, sentía que vivía con más confianza.

Inga la invitó al festival de artesanía de la ciudad. Liza se resistió; tenía miedo. Estaba acostumbrada a ser una linterna bajo la pantalla de una lámpara, no un foco frente al público.

Pero fue de todos modos.

El centro comunitario era viejo, las escaleras crujían, las paredes olían a polvo y a pasado. Liza montó su pequeño expositor: tres vestidos, fotografías y algunas muestras de tela cuidadosamente dobladas.

Durante las primeras horas, no llegó nadie.

Liza ya se arrepentía de su llegada. Pero entonces una mujer mayor se detuvo, una de esas que lo ven todo con ojos de maestro.

Tocó la tela.

Tocó la costura.

Le dio la vuelta al vestido.

"Está limpio", dijo. "Y lo más importante, me gusta. Tienes las manos perfectas".

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