MADRE DEL MILLONARIO grita “¡No me pegues más!” — El HIJO entra y su furia hiela a su PROMETIDA…

Decidió bajar a la biblioteca, el único lugar de la casa donde Valeria rara vez entraba. por considerarlo aburrido. Estaba sentada en un sillón de cuero intentando concentrarse en las letras de un libro cuando Alejandro entró. No traía la prisa de siempre, ni el celular en la mano. Su rostro mostraba una calma que Isabel no le había visto en semanas. Hola, mamá. Interrumpo. No, mijo. Claro que no. Pasa, siéntate. Él se sentó en la mesita de centro frente a ella.

una cercanía que la tomó por sorpresa. “Quería pedirte perdón”, dijo en voz baja. “He estado tan metido en el trabajo y en los preparativos de la fiesta que casi no he pasado tiempo contigo. Me siento un mal hijo.” Las palabras de Alejandro fueron un bálsamo para el corazón herido de Isabel. No digas eso, Alejandro. Yo entiendo que estés ocupado. Estoy muy orgullosa de todo lo que has logrado, pero nada de eso importa si mi mamá no es feliz, respondió él con una sinceridad que la desarmó.

Cuéntame algo. Cuéntame de cuando vivíamos en la casa de la colonia Roma. ¿Te acuerdas del vecino que tenía el perro que ladraba toda la noche? Isabel sonró, un recuerdo genuino aflorando. Don Ramiro, claro que me acuerdo. Y tú le tenías un miedo terrible a ese perro. Comenzaron a hablar, a recordar viejos tiempos. Por un momento, la mansión, Valeria y el miedo desaparecieron. Volvieron a ser ellos dos, madre e hijo, conectados por un lazo de amor y de historia compartida.

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