Dan es mi segundo hijo. Y quizá eso es lo que la gente no suele decir sobre el duelo y la sanación: seguir adelante no significa recuperar lo perdido. No significa olvidar. Simplemente significa seguir viviendo.
Tengo cuarenta y un años. Me he casado dos veces. He enterrado a alguien a quien amé profundamente y he reencontrado el amor cuando creía que ya no era posible. Y si algo sé ahora, es esto: el corazón es más fuerte de lo que imaginamos. Puede romperse y seguir latiendo. Puede volver a amar sin borrar lo que hubo antes.
Así que si piensas que has esperado demasiado, has amado a la persona equivocada o has cometido demasiados errores como para merecer la felicidad, debes saber que no es cierto. La vida es caótica, complicada y rara vez sigue el plan que imaginamos.
Pero a veces, si tenemos suerte, las cosas salen exactamente como estaban destinadas.
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