El divorcio fue rápido. Y en cuanto se firmó todo, la "vida rica" de Lena Chernova se desmoronó: el hombre por el que la había dejado desapareció, dejándola con promesas vacías. En el pueblo, susurraban: "Este es tu destino".
Etapa 10: El cenador bajo el abedul: Cuando la felicidad llega inoportuna, pero cuando estás listo
Y ahora, 2005. Víctor estaba sentado en el viejo cenador bajo el abedul, y esos mismos gemelos dormían cerca. Sus manos, ya no jóvenes, ajustaban cuidadosamente la manta para protegerlos de la corriente de aire.
Lena Pakhomova estaba de pie en la entrada del cenador, mirándolos con esa misma sonrisa tranquila que una vez le había hecho a Víctor arder el corazón.
"¿Están dormidos?", preguntó.
"Dormidos", respondió Víctor. "Como gatitos".
Se acercó y se sentó a su lado. Había habido toda una vida entre ellos: errores, dolor, palabras no dichas. Pero ahora, en esta vida, había espacio para algo simple: estar cerca, sin pretensiones.
"¿Tú... no estás enfadada conmigo?", preguntó finalmente Víctor.
Lena guardó silencio un buen rato.
"Estuve enfadada", admitió. "Mucho tiempo. Y entonces me di cuenta: si vivo enfadada, viviré toda mi vida en ese río donde me dejaste."
Lo miró.
"El destino lo ha dispuesto todo. Tú tuviste lo tuyo: años de vacío. Ellos tuvieron lo suyo: el precio del orgullo. Y yo... simplemente volví a casa."
Víctor tragó saliva.
"Me gustaría empezar de nuevo."
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