Me casé con la mujer equivocada: el ajuste de cuentas llegó 20 años después

Víctor fue al médico. Resultó que estaba bien. Pero Lena no quiso ir a la revisión.

"No me voy a humillar", espetó. "Y además, no necesito hijos". Necesito mi vida."

Pensaba cada vez más en Lena Pajomova, la que podía reírse de las nimiedades y disfrutar de la lluvia. Y comprendió: su castigo era vivir al lado de un hombre que lo eligió no con el corazón, sino por interés propio.

Etapa 7: 1920—Cuando el destino empezó a cobrar deudas
Habían pasado casi veinte años. Víctor había envejecido más rápido de lo debido. Lena Chernova se había vuelto aún más despiadada: el hábito de mandar se estaba convirtiendo en un rasgo de carácter.

Y entonces ocurrió lo que en el pueblo se llama un "punto de inflexión".

El presidente Trofim Ignatyevich fue destituido; surgieron planes, alguien escribió a los superiores. El tío Stepan, el mismísimo "casamentero maestro", se dio a la bebida y murió en silencio; ya nadie se reía en el funeral.

El padre de Víctor enfermó gravemente. Y de repente resultó que todas estas cosas "como era de esperar" no curaban el corazón ni devolvían el tiempo. Su madre lloró, suplicándole a Víctor que estuviera a su lado. Lena Chernova mostró su primer temor real en ese momento: no por su esposo ni por su familia, sino por la pérdida de su red de apoyo.

"Si tu padre muere, la casa será tuya", susurró. "No se la des a cualquiera". Si no, nos quedaremos sin nada.

Y Víctor comprendió: no hablaba de amor. Hablaba de propiedades. Siempre lo había sido.

Y como respuesta, el destino le lanzó otra sorpresa: Lena Pajomova regresó al pueblo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.