Episodio 3
Cuando abrí la puerta de la cocina, todo sonido en la casa se quedó en silencio.
Allí estaban mi esposo y sus amigos, atrapados en algo que al principio no pude entender.
Pero a medida que mis ojos se acostumbraban, la verdad se hizo evidente… y me quedé paralizada.
"Dios mío", Susurré, temblando. "¿Así eres realmente...?"
Intentó hablar, pero no le salieron las palabras. Sus amigos voltearon la cara, avergonzados, intentando arreglarse la ropa.
Me di la vuelta y corrí de vuelta a la habitación, con lágrimas rodando por mi rostro mientras empezaba a empacar mis cosas.
Momentos después, llegó con la voz temblorosa.
"Cariño, por favor, no te vayas. Te amo. Quiero que este matrimonio funcione. Lo siento. Debí habértelo dicho antes".
Lo miré dolida. "Hiciste que todos creyeran que eras un hombre de Dios. Llevabas ese título con orgullo, pero mira esto. ¿Para qué vivir una mentira?"
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