Lo que sí aprendí es que la resiliencia no surge de la nada. Se construye cuando no tienes otra opción. Cuando abrazas a tu hijo y decides que su historia no comenzará con el abandono, sino con la valentía.
Si estás leyendo esto y has sufrido una traición, no para alimentar la curiosidad morbosa, sino porque buscas fortaleza, quiero decirte algo: analiza la situación, hazte preguntas, no te menosprecies. No eres "dramático" por exigir respeto. No eres débil por pedir ayuda.
Ese día entré a una boda con los papeles en la mano, pero salí con algo más valioso: la certeza de que puedo proteger mi vida y la de mi hijo.
Ahora os pregunto a vosotros que habéis leído hasta aquí:
¿Crees que hice lo correcto al enfrentar todo públicamente?
¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar?
Si esta historia te conmovió, compártela, comenta tu opinión y dime si alguna vez tuviste que levantarte cuando alguien apostó que no lo harías.
Porque a veces decir la verdad también es una forma de empezar de nuevo.
No hay publicaciones relacionadas.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
