Mi esposo me dejó una nota que decía: “Terminé contigo y me llevo TODO” — Pero jamás imaginó lo que hice DESPUÉS… y cómo eso le destruyó su plan…

La magnitud de lo que estaba ocurriendo me golpeó de repente. Esto era mucho más grande de lo que había imaginado. “Necesitamos su cooperación para el caso,”, dijo el detective. Con su testimonio y las pruebas que recopiló, podríamos desmantelar toda la operación. Mientras contemplaba lo que debía hacer, mi teléfono sonó con un mensaje de un número bloqueado. Si testificas, estás muerta. Sabemos dónde vives. La sangre se me el heló en las venas. ¿En qué me había metido? Esa amenaza cambió todo.

Ya no se trataba solo de recuperar lo que era mío o de hacer justicia contra Javier. Ahora mi vida estaba en peligro. Detectivea Morales, llamé inmediatamente. Acabo de recibir una amenaza de muerte. Necesitamos sacarla de ahí ahora mismo, respondió con urgencia. No recoja nada, salga por la puerta trasera y camine hasta la esquina. Habrá un auto esperándola. Las siguientes 48 horas fueron un torbellino. Me instalaron en una casa segura mientras la policía investigaba la amenaza. Me sentía como en una película de suspenso, solo que esto era mi vida real.

El detective Morales me visitó al segundo día con noticias importantes. Señora Mendoza, hemos identificado el origen de la amenaza. No venía de los socios de Javier, sino de alguien mucho más cercano. Mostró su tablet con un video de la sala de interrogatorios. Allí estaba Daniela, la amante de mi esposo, confesando que ella había enviado el mensaje para asustarme. Javier me prometió que si te asustaba lo suficiente para que retiraras las denuncias, me daría parte del dinero”, decía entre lágrimas.

Me sentí traicionada nuevamente, pero también más fuerte. Si no había una amenaza real, podía seguir adelante con mi plan. “¿Qué sucede ahora?”, pregunté al detective. Javier está enfrentando cargos severos, pero sus socios siguen libres. Necesitamos su testimonio para completar el caso. En los días siguientes trabajé incansablemente con los fiscales, proporcionando cada detalle que recordaba. Mi experiencia en el bufete de abogados resultó invaluable para entender y explicar los entreijos financieros del esquema de fraude. Tres semanas después me encontraba declarando ante un juez.

Javier, sentado al otro lado de la sala, no podía mirarme a los ojos. Parecía derrotado, mucho más delgado y con ojeras profundas. “Señora Mendoza”, preguntó el fiscal, “¿Cómo descubrió las actividades fraudulentas de su esposo?” “Prestando atención”, respondí con firmeza. Durante años noté pequeñas inconsistencias que fui documentando. Nunca pensé que tendría que usarlas, pero me alegro de haberlo hecho. Al salir del juzgado ese día, me esperaba Alberto con buenas noticias. El juez ha ordenado que se te devuelva la titularidad completa de la casa y todos los bienes adquiridos durante el matrimonio.

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