“¡Si te vas, no vuelvas!”
Me detuve, sintiendo que algo dentro de mí se calmaba.
“No voy a volver”, dije en voz baja.
Pero en ese preciso instante, alguien más apareció al final del pasillo: Margaret, con un pastel envuelto en un paño.
Parecía confundida, escudriñando cada rostro en busca de una explicación. Cuando sus ojos se posaron en mi mejilla, todavía ligeramente enrojecida, el pastel se le resbaló de las manos y cayó al césped.
"¿Qué... qué pasó?", susurró.
Andrew corrió hacia ella.
"Mamá, no es nada; está exagerando, me falta el respeto..."
"Para", dijo Margaret bruscamente.
Se acercó a mí, mirándome con atención. La tristeza en sus ojos decía que entendía mucho más de lo que Andrew quería.
Le temblaba la voz.
"¿Qué le hiciste?"
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
