Mi esposo no sabía que acababan de poner diez millones de dólares a mi nombre. Y antes de que pudiera decírselo, me espetó, frustrado: «No puedo seguir cargando con un desempleado. ¡Fuera!». Segundos después, la puerta se cerró de golpe tras él.

Vanessa levantó la carpeta que tenía en la mano. "Estos son los documentos del fideicomiso finalizados, las escrituras de propiedad y la confirmación de su última adquisición".

Derek agarró los papeles y los hojeó. Su rostro cambió: rojo, luego pálido.

"Diez millones", susurró.

SOLO CON FINES ILUSTRATIVOS
No sentí nada. Ni triunfo. Ni rabia. Solo vacío.
Entonces, como siempre, Derek intentó recuperar el control.

"Claire", dijo en voz baja, cambiando el tono. "Estaba bajo presión. No lo decía en serio. Volví, ¿verdad?"

Vanessa arqueó una ceja. "¿Volviste con tu nueva esposa?"

Me giré bruscamente. "¿Nueva esposa?"

Vanessa se cruzó de brazos. "Derek, no juegues..."

Qué tontería. La conocí en una gala benéfica el mes pasado. La presentaste como tu esposa.

El silencio se apoderó de la habitación.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.