Y si no podés cambiar, ¿y si en 6 meses volvés a tratarme mal? Entonces tenés derecho a irte otra vez, papá. Pero esta vez para siempre, sin posibilidad de perdón. Esperanza. Yo ya no soy el mismo hombre que se fue hace 8 meses. He vivido solo. He aprendido a valorar mi independencia. He conocido gente que me respeta. No sé si quiero volver a depender de la buena voluntad de una hija. Entonces, ¿no me vas a dar ninguna oportunidad?
Te voy a dar una oportunidad de esperanza, pero con condiciones muy claras, las que vos quieras, papá. Primera condición. Si volvemos a vivir juntos, yo voy a pagar mi parte de todos los gastos. No quiero vivir de favor en ningún lado. Papá, no es necesario que pagues nada. Es necesario para mi esperanza. Quiero vivir como un igual, no como una carga. Está bien, papá. ¿Cuál es la segunda condición? Segunda condición. Al primer maltrato, a la primera humillación, a la primera vez que me hagas sentir que soy una molestia, me voy y no vuelvo nunca más.
Acepto, papá. ¿Hay más condiciones? Tercera condición, vamos a vivir en un lugar neutro. No en tu casa, no en mi casa, en un lugar nuevo donde ambos empecemos de cero. ¿Y cómo vamos a pagar un lugar nuevo? Esperanza. Yo traje dinero de Miami, no todo, pero suficiente para alquilar algo digno. Papá, vos seguís teniendo plata. Tengo algo, esperanza. No soy millonario como antes, pero no soy pobre. ¿Y el resto del dinero? El resto se quedó en Miami por si tengo que volver.
¿Planeas volver a Miami? Si vos volvés a tratarme mal, sí, voy a volver y esta vez no va a haber terceras oportunidades. No va a ser necesario, papá. Te lo juro por mis hijos. Los juramentos de esperanza ya no me convencían como antes, pero estaba dispuesto a darle una oportunidad por mis nietos. Hace una semana que salimos del hospital con Matías, encontramos un departamento de tres habitaciones en un barrio tranquilo. Es un lugar lindo, cómodo, donde cada uno tiene su espacio.
Esperanza cumple religiosamente todas sus promesas. me trata con respeto, me incluye en las conversaciones, valora mis opiniones, pero yo sigo siendo cauteloso. Sé que es fácil portarse bien durante una semana, durante un mes. Lo difícil es sostener el cambio para siempre. Por eso mantengo mi cuenta en Miami. Por eso no vendí mi pasaje de vuelta. Los chicos están felices de tener al abuelo de vuelta. Matías me cuenta todo lo que pasó durante estos meses, cómo extrañaba nuestras charlas.
Cómo soñaba con que yo volviera. Sofía me ayuda a cocinar como hacíamos antes. Me cuenta los chismes del colegio, me pide consejos sobre sus amigas. Esperanza consiguió un trabajo mejor en una empresa que le permite trabajar medio tiempo para estar más con los chicos. Papá, me dijo ayer, gracias por darme esta oportunidad. Sé que no me la merecía. Esperanza. Las oportunidades no se merecen. Se aprovechan o se desperdician. Yo no voy a desperdiciar esta, papá. Te lo prometo.
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